Perfiles

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Lorenzo Miguel Morales

Moralito

 

En la mañana veranera del 14 de junio de 1914, nació en Guacoche el que venía destinado a ser una leyenda, un hombre con un talento innato desde el vientre para componer, cantar, ejecutar de manera magistral el acordeón y ser versátil para desempeñarse en los cuatro aires del vallenato. El gran Moralito nació para reunir todo lo que compone la definición de juglar.

Con tan solo 12 años, Morales empezó a tocar el acordeón sin que nadie le enseñara, pues venía con el talento bajo el brazo... solo faltaba explotarlo. Años más tarde, empezó a componer de parranda en parranda hasta convertirse en un maestro, como lo llamaban en cada lugar que visitaba.

Lorenzo, un hombre andariego, inquieto, errante, compositor incansable, amigo incondicional y enamorado imparable. Desde muy joven tuvo claro que el acordeón no era una herramienta de trabajo, por el contrario, era un instrumento de placer y diversión con un único fin: enamorar a las muchachas y andar de boca en boca. Aunque sus letras no tenían tanto valor poético, estaban llenas de una sencillez que hacía corear con gran sentimiento a los amantes de sus canciones.

Con profunda tristeza, este gran juglar vallenato del infaltable sombrero de ala corta cayó en el olvido y murió a los 97 años viendo pasar el tiempo junto a Ana Romero, su familia y el acordeón que le regaló Gabriel García Márquez.

“Yo soy Lorenzo Morales al derecho y al revé. Yo soy quien deja la huella antes de poner el pie"

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Datos adicionales

  1. Además de haber sido un reconocido músico, Lorenzo fue un hábil carpintero, pues hacía escaparates, mesas y taburetes.
  2. Morales fue el otro protagonista del más famoso duelo musical de Colombia, el cual fue inmortalizado en la canción "La gota fría" junto a Emiliano Zuleta. Luego, la piquería de los dos grandes juglares duró alrededor de diez años.
  3. Moralito es recordado por viajar con su acordeón por todos lados. Un día estaba en La Paz y al otro día en Badillo, por eso, Escalona le compuso una canción llamada "Buscando a Moralito" que lo describe como un andariego.
  4. En 1957, decidió dejar la música e internarse en la Serranía del Perijá a plantar café. Lo dieron por muerto, las mujeres lo lloraron, sus compadres le guardaron luto y hasta una canción llamada "La muerte de Moralito" le compuso Leandro Díaz.
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Abel Antonio Villa

El Padre del acordeón

 

Hombre de mirada fija, elegante, imponente, cordial, parrandero y tomador de whisky. Juglar con un talento sublime quien siempre tuvo presente su objetivo: llevar la música que amaba a otro nivel dejando un legado de más de 500 composiciones y 22 discos de género vallenato.

Quienes tuvieron la fortuna de conocerlo no olvidan ese momento cuando se quitaba el sombrero, alzaba la voz entonada y con orgullo decía: "¡Yo soy Abel Antonio Villa, el faraón del vallenato!", frase que acompañaba con la simpatía que lo caracterizaba.

Recordado por ser el primer acordeonero que llevó este instrumento a la grabación comercial. Inolvidable por ser el protagonista del famoso velorio de cinco noches de un cuerpo ausente en 1943, pues este gran juglar se fue de juerga por los pueblos de la región mientras todos lo lloraban y lo daban por muerto. Desde ese día, nació la famosa composición "La muerte de Abel Antonio".

A raíz de esta anécdota, Villa se vistió de lino color blanco el resto de su vida en conmemoración de sus cinco noches de velorio. Ahora, permanece vivo en la mente de sus compadres, quienes lo tienen presente como siempre lució: elegante y bien vestido. Nunca le faltó el sombrero de fieltro, leontina y gafas de marco dorado.

Abel Antonio Villa, El Padre del acordeón, ícono inolvidable en el vallenato y las parrandas, aquellas de muchos días en las que despertaba a los demás músicos con un trago de whisky para seguir tocando y, al que no le correspondiera, le soltaba su gran frase con la que aún lo recuerdan: "Gallo que no venga a pelear, que no venga a la gallera".

“La muerte de Abel Antonio en mi tierra la sintieron los muchachos, fueron cinco noches que me hicieron de velorio, para mis nueve noches todavía me deben cuatro”.

Datos adicionales

  1. Alguna vez, Abel contó que cuando vivía en una casa del barrio El Reposo en Santa Marta los colchones se quemaban sin ninguna explicación, los cuadros se desplazaban en las paredes como si fueran tirados por personas invisibles, las sillas rodaban por el suelo y la ropa ardía de forma esporádica.
  2. Villa se diferenció de todos los demás músicos de su época; era el único que se preocupaba por su apariencia física. Se caracterizó por estar siempre elegante, hasta lo consideraban elitista.
  3. Fue el primer músico en llevar el acordeón a la grabación comercial. En 1943, lo hizo en acetato y en 1944 en pasta sintética con el Sello Odeón.
  4. Se dice que siempre estuvo en polémicas por plagio de canciones, por lo que recibió muchos reclamos; algunos los perdió, pero en otros no se pudo demostrar lo contrario y siguió recibiendo beneficios.
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Rafael Calixto Escalona Martínez

El Maestro Escalona

 

Fue el compositor más grande del género vallenato. Pudo haber sido otra cosa: abogado, médico o empresario. Pero no, nació en cuna adinerada y se dedicó al oficio de la gente humilde. Siempre anduvo por las calles de su región con vestidos de paño oscuro y, en su espalda, nunca dejó de brillar una pistola calibre 45 con las iniciales de su nombre marcadas en la cacha.

De quien dicen, era coleccionista de navajas, amiguero, enamoradizo, de pantalones bien puestos, un hombre callado que hablaba con sus canciones y, para no faltarle respeto al género, fue parrandero por naturaleza.

¿Quién era ese gran personaje? Ese era él, el más grande de los juglares, quien creció escuchando a los campesinos y trovadores de su región. Un personaje que, aunque no fue el mejor estudiante, dejó una extensa obra musical basada en sus vivencias y los chismes de su tierra. Contó su vida al son de sus composiciones inspiradas en Maye, su esposa, y Ada Luz, su primera hija. Aunque también le sobraron versos para conquistar corazones de otros amores que se fue encontrando en el camino.

"Te voy a hacerte una casa en el aire solamente pa' que vivas tú, después le pongo un letrero muy grande de nubes blancas que diga Ada Luz".

Sí, ese fue el gran maestro Rafael Escalona, el mismo hombre de la promesa con Jaime Molina, el que nunca rechazó un trago de whisky, el que jamás negó a ni uno de sus 20 hijos con distintas mujeres, ni se abstuvo de componer un verso para piropear a una bonita dama.

Rafael, un músico que, aunque a diferencia de sus compadres, no sabía tocar ningún instrumento, se fue a la cima con sus composiciones llenas de una realidad que solo él plasmaba, pues no se conoció nunca la ficción en sus letras.

No hay cantante o compositor que haya pasado por el género sin reconocerlo como inspiración. Escalona, el inmortal de la eterna parranda. Con su nombre se escucha y se interpreta vallenato alrededor del mundo, ese mismo nombre al que Gabriel García Márquez le dedicó varios homenajes en sus obras literarias.

“Oye, morenita, te vas a quedar muy sola porque anoche dijo el radio que abrieron el Liceo. Como es estudiante ya se va Escalona, pero de recuerdo te dejó un paseo”

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  1. Aunque no fue buen estudiante, el Liceo Celedón le dio el título de bachiller honoris causa.
  2. Escalona ha sido merecedor de muchos homenajes. Sin embargo, uno de los más importantes fue el que le hizo García Márquez cuando dijo que "Cien años de soledad" no era más que un vallenato de 350 páginas.
  3. Sus composiciones han sido interpretadas por artistas y orquestas famosas de América y Europa. De algunas de ellas hay versiones en salsa, en música sinfónica y hasta en flamenco.
  4. Por su amistad con Alfonso López Michelsen durante su presidencia, Escalona fue nombrado Cónsul de Colombia en Colón, Panamá.
  5. En 1982, Escalona acompañó a García Márquez a recibir el Premio Nobel de Literatura al compás de cantos y acordeones vallenatos en la ciudad de Estocolmo, Suecia.
  6. Junto a Consuelo Araújo Noguera fue cofundador del Festival de la Leyenda Vallenata.
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Leandro José Díaz Duarte

El Homero de Colombia

 

Recordado por el desarrollo de sus sentidos, por su gran talento para componerle a la naturaleza y por sus letras descriptivas y narrativas. Ciego de nacimiento, a quien Dios le puso los ojos en el alma, un gran poeta desde el corazón.

Ese era Leandro, el inmortal. Un hombre con una indiscutible inteligencia para expresar su sentir a través de los versos, aquellos llenos de filosofía, poesía, palabras precisas, críticas, sátiras y con gran sentimiento que muchos no entendían, pero él tenía claro que venían desde lo más profundo de su alma.

Díaz, un eterno enamorado de los paisajes, un juglar que descubrió cómo apreciar la naturaleza hasta la última fibra, olerla, escucharla y sentirla. Afloró su destreza para componer y cantar con el fin de aliviar sus penas con la fuerza de sus versos. Mientras tanto, se le pasaba la vida sentado bajo la sombra de limonares, almendros, mamoncillos y guayabos sembrados en el gran patio que tenía en su casa en el barrio San Carlos de Valledupar.

Leandro José Díaz Duarte, un vallenato que compuso con el corazón y plasmó en sus canciones sentimientos que siguen vivos con el pasar de los años.

“Yo no le puedo negar que he sufrido de tristeza. Hace muchos años me pregunté ¿para qué me tiene Dios aquí en la tierra si no puedo ver? Pues para componer. Y si Dios no me puso ojos en la cara fue porque se demoró lo suficiente colocándolos dentro de mí. Desde entonces, todo lo que describo en mis canciones lo veo así: con los ojos del alma”, expresó el juglar en una entrevista.

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Foto: Colprensa

“Este paseo es de parte mía. Este paseo es de parte mía. Pero parece de Emilianito. Tiene los versos muy chiquiticos y bajiticos de melodía”

Datos adicionales

  1. Compuso la canción "Los Tocaimeros" en dos horas y al día siguiente salió a cantar.
  2. Leandro Díaz entonó música mexicana y boleros antes que vallenatos.
  3. "La diosa coronada", composición de Leandro Díaz, sirvió de inspiración a Gabriel García Márquez para referirse a la protagonista de su novela, Fermina Daza, en el "El amor en los tiempos del cólera".
  4. Por una promesa que le hizo a su madre, tuvo que dejar de cantar "15 de julio", pues en sus letras expresaba un rechazo a su familia por dejarlo solo. Su mamá se mortificaba al escucharla y le rogó que no la interpretara más.
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Emiliano Zuleta Baquero

El Viejo Mile

 

Es simple, fácil de identificar: parrandero, enamorado y compositor de la canción vallenata más famosa de la historia "La gota fría", un tema que ha trascendido idiomas y fronteras, pues se ha entonado alrededor del mundo.

En el baúl de sus recuerdos, siempre guardó ese momento en el que tuvo el primer acercamiento con ese instrumento que manejaba una destreza que le corría por las venas. Cuando apenas tenía 15 años, El Viejo Mile se tomó el atrevimiento de apropiarse sin carácter devolutivo del acordeón de su tío Francisco Salas y, para remediar este robo, le compuso unos versos a su pariente en son de paz y perdón.

Ese fue Emiliano Zuleta Baquero. Un juglar de manos fuertes, palmas callosas, no muy grande de estatura –1,66 metros exactamente– pero con un talento gigante, así como el amplio repertorio que compuso inspirado en la vida, en sus experiencias. Un hombre que imprimió en sus canciones un realismo excepcional para entonarles a los amigos, a las parrandas, a las mujeres y a su cotidianidad.

Aunque nunca estuvo sentado en un salón de clases tuvo una inteligencia natural que le permitió crear versos con un gran valor narrativo, versos que se han mantenido a través de los años en cada parranda, cantos que se han convertido en patrimonio musical del género vallenato.

“Acordate Moralito de aquel día que estuviste en Urumita y no quisiste hacer parranda. Te fuiste de mañanita, sería de la misma rabia”

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Datos adicionales

  1. Fue el padre de la dinastía Zuleta.
  2. Siendo trabajador del campo, Emiliano empezó componiendo coplas. Las hacía de diez versos, influenciado como tantos viejos trovadores del Magdalena Grande, quienes también se inspiraban en Romancero de Castilla.
  3. En el Primer Festival de la Leyenda Vallenata todos los asistentes daban al Viejo Mile como el rey. Sin embargo, se dice que perdió contra Alejo Durán por estar demasiado entonado con Ron Caña.
  4. "La gota fría" fue reconocida por la Sociedad Americana de Compositores y Editores de Estados Unidos (ASCAP, por sus siglas en inglés) por alcanzar el primer lugar entre los artistas latinos de la época.
  5. Zuleta le aseguró a Alberto Salcedo Ramos que por cada mujer que tuvo, así fuera de paso, le dedicó al menos una canción.
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