Aires

El son, un aire que sopla lento

 

 

El son, es el ritmo más lento del folclor vallenato. A diferencia de la puya, que es explosión y sonido al máximo, el son es más melancólico y nostálgico. Este aire es característico porque en él predominan los bajos, una habilidad que pocos consiguen y que logra sumar bastantes puntos al momento de la evaluación en un festival vallenato.

Su origen viene de finales del siglo pasado y su epicentro fue en El Plato, Magdalena. El son se ha mantenido a lo largo de los años en medio de un mercado que cada vez suma más ritmos alegres, aunque algunos representantes modernos lo mantienen vigente, como Jorge Celedón, un villanuevero que rompió los moldes tradicionales y convirtió el son “Ay hombe”, en un éxito internacional.

 “Como Dios en la tierra no tiene amigo’, como el no tiene amigo quien lo quiera, tanto le pido y le pido ay ombe y se llevó mi compañera”: Alicia Adorada. Alejo Durán.

Alejo Durán, Pacho Rada, Abel Antonio Villa, Luis Enrique Martínez, entre otros, son unos de sus más grandes representantes, todos han llevado a la cima un sonido que enmarca la riqueza cultural colombiana, ese mismo que permite que el vallenato sea uno de los géneros más queridos en Colombia y siga traspasando fronteras.

“Y ya comprobé, que no puedo vivir sin ella. Nada está bien, desde que a mi lado no está. Ahora no sé, si lloro o si canto mis penas, voy a perder después que tanto iba a ganar”: Ay ombe, Jorge Celedón.

El paseo: del relato a la picardía

El paseo: del relato a la picardía

 

 

Es uno de los aires más sonados y populares del género vallenato. Un sonido que puede variar entre romántico y movido, dándole paso a la picardía y jocosidad.

El vallenato en sus inicios era una música de noticias cantadas, la gente veía un suceso, le agregaba sonido y se iba a otro pueblo a contar esa historia de la vida real. Hace aproximadamente 80 años, se popularizó tras ser utilizado por los juglares para contar noticias de región en región. Con el tiempo comenzó a tener tonos más agudos en vez de utilizar bajos, lo que lo convirtió en un aire más fácil de interpretar.

Es el sonido preferido por los artistas de todos los tiempos, desde las leyendas del vallenato hasta los representantes de la ‘nueva ola’. ‘La gota fría’ de Emiliano Zuleta, ‘Matilde Lina’, de Leandro Díaz y ‘Vivo en el limbo’ de Kaleth Morales, son paseos de todos los tiempos.

“Este paseo es de Leandro Díaz, pero parece de Emilianito. Tiene los versos muy chiquiticos y bajiticos de melodía. Tiene una nota muy recogida, que no parece hecho mío”, Matilde Lina, Leandro Díaz

La puya: el aire de la ironía, la rapidez y la sátira

Versos jocosos, cortos y ritmos animados componen la puya, el aire más antiguo del vallenato y el primero que se definió oficialmente. Al igual que el merengue, nace en la Guajira cuando los indígenas querían imitar el sonido de pájaros y animales.

Como dicen los expertos, en la puya se conoce el talento del acordeonero, ya que es el aire más veloz lo que lo hace el más fácil de distinguir gracias a su marcación de dos por dos y algunas veces de dos por uno.

Un sonido acompañado de letras cargadas de ironía y sátira. Aunque al ser la primera expresión del vallenato era únicamente instrumental; luego fue acompañada por voces muy características y acordes a su ritmo rápido.

Ahora, se considera la prueba reina para poder consagrarse como Rey Vallenato debido a su complejidad para ser interpretada.

 "Oye, mi puya que habla de una herida que lleva mi vida por la despedida de una mujer, oye, mi puya que viene diciendo que me estoy muriendo porque no he podido volverla a ver” - "Me dejó solito" de Jorge Celedón

El merengue: un aire cadencioso y elaborado

Sabrosura y baile son los elementos que caracterizan un merengue. Este aire es tan antiguo como la puya y en él se pueden apreciar los valores del vallenato, como la narración y las minuciosas descripciones que contienen los cantos, pues, aseguran los expertos, que los merengues se hicieron en algún momento con la intención de transmitir noticias.

Arminio Mestra, autor de un libro sobre Alejandro Durán, detalla que el merengue se diferencia gracias a "lo armónico y rítmico que es y por la manera cadenciosa en que se toca".

Aunque muchos juzguen el hecho de que este ritmo se baile, cuando suena un merengue es imposible no seguirle fácilmente el ritmo con los pies.

Este aire es uno de los preferidos por los expertos y el público gracias a su versatilidad, a la manera de prender las parrandas. Además de ser muy parecido a la puya, este ritmo tiene una composición mucho más elaborada y se presta para ser tocada rápida o lenta de acuerdo con la canción.

Rafael Escalona fue uno de los exponentes más representativos de este aire, pues tuvo gran afinidad con hacer composiciones al ritmo del merengue vallenato.

"Solamente me queda el recuerdo de tu voz como el ave que canta en la selva y no se ve, con ese recuerdo vivo yo, con ese recuerdo moriré" - "La honda herida" de Rafael Escalona.